jueves, 27 de diciembre de 2012

Cumpleaños

     Te acercas para apagar las velas y aspiras el fuego, en vez de perder un soplo de aliento, ganas años de vida.




*Este micro lo escribí a principios de este año, lo edité muchas veces hasta depurarlo a una sola oración.  Lo publiqué hoy 27 de diciembre de 2012 con motivo de mi cumpleaños número veintitrés.  El año veintidós me regaló el blog y los amigos que lo visitan.

lunes, 24 de diciembre de 2012

NOTAZAS: Pesebre

     Una de mis tradiciones favoritas de la época navideña es el Pesebre, también conocido como el Nacimiento, la escena de Natividad o el Belén.  Hacía años que no hacía uno.  Antes construía la casita para las figuras de cerámica, le ponía paja y yerba; en una ocasión construí un Pesebre completo con figuras de madera, casita y estrella y en otra hice las figuras con alambre, fieltro, papel de traza y escarcha.  Este año, construí una base con escalera y decorados para unas figuras de cerámica.  Aquí comparto mi Pesebre con ustedes.  Que tengan una feliz Navidad y que el 2013 venga repleto de éxito e inspiración.  Sigamos creando.
 
Las escalinatas que construí para el portal de Belén.
 
 
 
 
 
Mi Pesebre completo.
 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Escaparate


Faltan diez minutos para que aparezca el individuo que ha hecho mi trabajo un poco más interesante.  Mirar el video de las cámaras de seguridad en el turno de la noche, cuando la tienda está cerrada, no es el empleo más entretenido de esta ciudad.  Pero desde que montaron los escaparates de la temporada de invierno, este hombre llega puntual, a la una de la mañana, y se detiene frente a un escaparate específico por una hora.  El tipo no tiene algo de peculiar, sólo carga con una bolsa de papel de estraza todos los días.  El escaparate que viene a mirar es bonito, aunque no es el más impresionante de esta avenida.  Un maniquí femenino con un vestido corto plateado, cruzando un río de plástico y celofán, en un paisaje de invierno.
En el monitor 6.A veo que el tipo llega y se para frente al escaparate.  Allí estará aproximadamente una hora y media, sin que el frío le moleste.  Hoy ocurre algo extraño, el hombre mira dentro de su bolsa de papel de estraza.  De allí saca un martillo y lo estrella contra el cristal del escaparate.  La alarma se enciende.  Agarro mi abrigo y me dirijo a la entrada a ver si puedo alcanzar al tipo.  Cuando salgo no veo al hombre, ya debe estar lejos, como la sirena de la policía.  En el escaparate el maniquí está ausente, sin embargo los pedazos de vidrio yacen en la acera sobre un charco de agua y después del charco veo las huellas mojadas de dos personas que corrieron para escapar de la escena.

sábado, 1 de diciembre de 2012

ESPRESSO: Mercedes

    
     Antes de leer Mercedes, de Jaime Marzán Ramos, conocía muy poco sobre María de las Mercedes Barbudo y Coronado.  Sabía que había impulsado la independencia de Puerto Rico, que estuvo exiliada y que su tumba se halla muy cerca de la que era la tumba de Símon Bolívar.  Esta novela, le da más luz a este personaje histórico que ha estado por mucho tiempo en la oscuridad.
      Aunque está descrita como una novela histórica, me gustaría traer a colación la denominación de historia poética para describir la obra de Marzán Ramos.  Porque sus páginas están llenas de momentos vibrantes de pura poesía en los que la belleza arropa a la historia.  Así la prosa le da más carne al relato y lo saca de ser meramente una recolección de datos.
     La parte histórica de la novela también está muy bien lograda, con suficientes datos para situarnos en la época, lugar y situación política.  Tomen nota maestros, esta novela es magnífica para ver una época de la historia de Puerto Rico que no se estudia con mucha profundidad y es una crónica de cómo el Viejo San Juan, se convirtió en la hermosa ciudad que es hoy, reinando sobre el Atlántico y protegida por sus eternas murallas.
     El personajes de Mercedes, recibe el suficiente cariño y análisis por parte del autor, y salta de las páginas, deja de ser un "personaje histórico", para ser Mercedes, la que nos mantiene al borde del asiento para saber que hará o que sucederá.  Las caracterizaciones de su tío Juan Veloz, de un viejo lobo de mar y de un interés amoroso, son excelentes y aúnan a traer humor, ironía y drama a la novela.
      Para el gusto de este lector, la secuencia de una invasión inglesa a San Juan fue demasiado extensa.  También me quedé con ganas de ver cómo Mercedes evolucionaba de ser una chiquilla a convertirse en una amenaza para los esfuerzos antisubversivos.  La secuencia de la invasión aparece en medio de la Mercedes chiquilla y la Mercedes revolucionaria, y no nos deja disfrutar de ese desarrollo.  Pero no me hagan caso, que son manías de este lector.
     Mercedes es una novela bien escrita, con personajes llenos de vida, un vasto paisaje de historia, una carta de amor al Viejo San Juan y un homenaje poético a una de nuestras más importantes mujeres.  El pasaje que abre la novela me dejó el corazón helado, no sabía si leer rápido para disfrutarme el capítulo completo o leer lentamente para devorar cada oración tan bien esculpida.  El mismo autor anunció una secuela titulada Rita, aquí hay un lector que la espera.
    
    

miércoles, 28 de noviembre de 2012

NOTAZAS: Pequeña Feria del libro usado

     Este pasado fin de semana se llevó a cabo la Pequeña Feria del libro usado, en su onceava edición.  La Pequeña Feria es la obra de doña Justina Díaz Bisbal, escritora y una gran gestora cutural, porque la feria es pequeña, pero todo lo que se vive allí es en grande.  Justina es la autora del libro Piénsalo bien Yogui y gran parte de la feria está dedicada a cultivar en los niños el amor por los libros.
     Pero por ello no piensen que es una actividad sólo para niños.  La actividad consiste en donar libros usados y visitar las estanterías de libros donados para escoger gratuitamente los que te interesan.  También hay venta de libros y otras cosas.  Este año se le cantó cumpleaños a la feria por vez once, allí estaré para cantar junto a todos la edición número doce.
 
La Feria realizó varias actividades dirigidas a los niños

Algunos libros para el disfrute de los niños
Justina dirigiéndose a los presentes
La historia de la Pequeña Feria del libro usado, y de Justina, apodada "La señora de los libros"

Con Justina
Bueno y aquí está la cosecha de títulos que conseguí: Short stories (que reúne lo mejor en la escritura de cuentos anglosajona); Todo por El Salvador (cuentos por grandes de nuestras letras como Carlos Fuentes); The Sound and the fury (del maestro Faulkner); Embroiderie (de Marjane Satrapi, autora de Persépolis); All the president's men (el libro que destruyó a Nixon); Friend of my youth (he escuchado mucho de Alice Munro y conseguí este libro que es considerado entre sus mejores); La casa en Mango Street (interesante novela con microcapítulos); La ciudad de las bestias (Isabel Allende); 10 relatos de detectives (porque siempre es bueno desenredar algún misterio); In the time of the Butterflies (de Julia Álvarez, otra visión sobre la era de Trujillo, buena para comparar con la visión de Vargas Llosa); Crónica de una muerte anunciada (del Gabo); Introduction to the short story (otro libro que recoge grandes cuentos anglosajones).
 Y ahora una ñapa:
Estos libros fueron los que usé en la clase de inglés en quinto y sexto grado de escuela elemental.  Los rescaté a ver qué recuerdo de sus páginas y a ver qué me acuerdo de esos días.  Sin duda reencontrarse con la niñez le devuelve a uno muchas pistas sobre sí mismo.
 

domingo, 25 de noviembre de 2012

NOTAZAS: Presentación de En las montañas

Aquí las fotos de la presentación de En las montañas, en mi querida Universidad del Sagrado Corazón.



Con los estudiantes del curso Leer para escribir, organizadores de la presentación junto a la Prof. Anuchka Ramos (Después de mí de izq. a der.).

Con mis profesoras Ivette Maisonet y Lizette Serrano.
 

jueves, 22 de noviembre de 2012

domingo, 4 de noviembre de 2012

Un día antes...


Mañana mucha gente saldrá a votar por diversas razones (ideales, fanatismo, para castigar, para conseguir un trabajo o para retenerlo).  Al final del día uno será nombrado ganador y se dispararán las caravanas y las celebraciones, como el final de un gran reality show.  Hoy, un día antes, quiero que pensemos varias cosas.
La experiencia que me ha dado entrevistar a varios políticos me ha enseñado algo: son gente como tú y como yo, que vacilan en los pasillos, siguen el último chisme de farándula y que, aunque nos cueste creerlo, tienen madres que los quieren e hijos que los aman.  Los políticos también pueden ser seducidos por el poder, pueden responder a empresas u organizaciones criminales, y en las islas que son sus oficinas y mansiones de lujo, pueden olvidar que hay gente que no vive tan bien como ellos.
 Que cada cual vote por su candidato favorito, pero hagámoslo dándoles a los candidatos el beneficio de la duda, no vengamos a hacer demonios de unos ni beatos de otros, que para beato ya tenemos a Charlie.  No le creamos del todo el cuento de cambio, progreso y más de todo que todos repiten.
Es de ilusos pensar que Puerto Rico será un mejor país el miércoles después de las elecciones, o que será mejor en enero o de aquí a cuatro años.  Porque Puerto Rico no es Fortuño ni García Padilla, Puerto Rico somos nosotros, y no mejorará hasta que nosotros mejoremos.  Mejoraremos como país cuando aprendamos a ser ecuánimes, a valorar lo bueno que hace el otro y a reconocerlo a viva voz (no con las muelas de atrás).  Puerto Rico mejorará cuando no nos concentremos en la guachafita superficial que nos separa, y empecemos a reconocer las cosas que queremos en común y la forma de conseguirlas. 
Empecemos deseándole lo mejor al candidato que resulte favorecido y deseando que nos sorprenda, sea nuestro favorito o no.  Quien le desee mal le desea mal a Puerto Rico, a los suyos y a sí mismo, y eso es ser egoísta, tener una actitud infantil y estúpida, como si importara más la caravana de victoria que los cuatro años que se avecinan.  Y no empecemos con el "permita Dios y pase esto y aquello", que el nombre de Dios no debe andar enredado entre tanto odio.
Más que nada, empecemos por respetar a la gente que nos rodea.  Ganes o pierdas, que la política y los candidatos no se conviertan en causa para la discordia.  Porque la gente que nos rodea, por diferentes que sean sus convicciones, siempre están ahí para uno, mientras que los políticos una vez juramenten sólo estarán disponibles con cita previa como mucho.
Esa vecina a la que quieres restregarle el triunfo en la cara, es la misma que te lleva un bowl con pavo todos los días de Acción de Gracias.  Ese compañero de trabajo que no te quieres encontrar porque estará hablando de que ganó, es el que te jumpió el carro cuando se te quedó sin batería.  Ese amigo del que te burlarás porque perdió, es el que siempre te visita cuando te da la monga.  Esa prima a la que le quieres guayar el carro para arruinarle la celebración, es la misma que a pesar de estar pelá, compra todas las rifas que vende tu hijo para su clase graduanda.
Esperemos que lo que suceda traiga bien a Puerto Rico.  Y si no, siempre nos queda la sabia esperanza que dice “no hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”.

jueves, 1 de noviembre de 2012

NOTAZAS: Presentación de "En las montañas"

    
    
     Este próximo miércoles, 7 de noviembre, se llevará a cabo la presentación de mi libro de cuentos En las montañas, en la Sala de las Artes de mi alma máter, la Universidad del Sagrado Corazón.

     La actividad será a las 11:00 a.m., el libro estará a la venta, habrá firma de ejemplares y una sesión de preguntas y respuestas.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Juegos Infantiles, por Josué Santiago de la Cruz


     Cansados de matar lagartijas con alfileres y exterminar colonias enteras de hormigas tirándoles agua hirviendo, a mi hermana y a mí nos dio por jugar a los fantasmas para asustar a los viejitos de la vecindad, a los que de repente se los encontraban muertos en sus habitaciones, en los retretes, en los grifos públicos o simplemente a la vera de los caminos con los ojos desorbitados.
Nuestro padre era sepulturero y todas las noches regresaba al hogar extenuado, con un bollo de pan debajo de los sobacos que nosotros acompañábamos con chocolate caliente antes de irnos a la cama.
Una noche, después de buscar sin éxito un carcamal para aterrorizarlo, decidimos tomar un atajo para llegar a la casa antes del toque de queda al estábamos sometidos.
Allá lejos vimos la silueta de un hombre que avanzaba por la oscura calleja. Nos escondimos en la maleza y cuando lo tuvimos a tiro saltamos al camino, imitando la queja de las ánimas en pena.
      A partir de entonces tomamos el chocolate a secas y nos acostamos tarde.

miércoles, 24 de octubre de 2012

NOTAZAS: Libros gratis

     Por sólo dos días, comenzando hoy, podrás descargar mi libro En las montañas, completamente gratis a través de Amazon.
     También aprovecho para avisarte, que la versión impresa (que incluye ilustraciones y portadas para cada uno de los cuentos), ya está a la venta en Amazon. 

     Y después de leer el libro, escribe una crítica con la cantidad de estrellas que le otorgas.

viernes, 19 de octubre de 2012

La muñeca menor, por Rosario Ferré

La muñeca menor, Rosario Ferré


La tía vieja había sacado desde muy temprano el sillón al balcón que daba al cañaveral como hacía siempre que se desperataba con ganas de hacer una muñeca. De joven se bañaba menudo en el río, pero un día en que la lluvia había recrecido la corriente en cola de dragón había sentido en el tuétano de los huesos una mullida sensación de nieve. La cabeza metida en el reverbero negro de las rocas, había creído escuchar, revolcados con el sonido del agua, los estallidos del salitre sobre la playa y pensó que sus cabellos habían llegado por fin a desembocar en el mar. En ese preciso momento sintió una mordida terrible en la pantorrilla. La sacaron del agua gritando y se la llevaron a la casa en parihuelas retorciéndose de dolor.

El médico que la examinó aseguró que no era nada, probablemente había sido mordida por una chágara viciosa. Sin embargo pasaron los días y la llaga no cerraba. Al cabo de un mes el médico había llegado a la conclusión de que la chágara se había introducido dentro de la carne blanda de la pantorrilla, donde había evidentemente comenzado a engordar. Indicó que le aplicaran un sinapismo para que el calor la obligara a salir. La tía estuvo una semana con la pierna rígida, cubierta de mostaza desde el tobillo hasta el muslo, pero al finalizar el tratamiento se descubrió que la llaga se había abultado aún más, recubriéndose de una substancia pétrea y limosa que era imposible tratar de remover sin que peligrara toda la pierna. Entonces se resignó a vivir para siempre con la chágara enroscada dentro de la gruta de su pantorrilla.

Había sido muy hermosa, pero la chágara que escondía bajo los largos pliegues de gasa de sus faldas la habían despojado de toda vanidad. Se había encerrado en la casa rehusando a todos sus pretendientes. Al principio se había dedicado a la crianza de las hijas de su hermana, arrastrando por toda la casa la pierna monstruosa con bastante agilidad. Por aquella época la familia vivía rodeada de un pasado que dejaba desintegrar a su alrededor con la misma impasible musicalidad con que la lámpara de cristal del comedor se desgranaba a pedazos sobre el mantel raído de la mesa. Las niñas adoraban a la tía. Ella las peinaba, las bañaba y les daba de comer. Cuando les leía cuentos se sentaban a su alrededor y levantaban con disimulo el volante almidonado de su falda para oler el perfume de guanábana madura que supuraba la pierna en estado de quietud.

Cuando las niñas fueron creciendo la tía se dedicó a hacerles muñecas para jugar. Al principio eran sólo muñecas comunes, con carne de guata de higüera y ojos de botones perdidos. Pero con el pasar del tiempo fue refinando su arte hasta ganarse el respeto y la reverencia de toda la familia. El nacimiento de una muñeca era siempre motivo de regocijo sagrado, lo cual explicaba el que jamás se les hubiese ocurrido vender una de ellas, ni siquiera cuando las niñas eran ya grandes y la familia comenzaba a pasar necesidad. La tía había ido agrandando el tamaño de las muñecas de manera que correspondieran a la estatura y a las medidas de cada una de las niñas. Como eran nueve y la tía hacía una muñeca de cada niña por año, hubo que separar una pieza de la casa para que la habitasen exclusivamente las muñecas. Cuando la mayor cumplió diez y ocho años había ciento veintiséis muñecas de todas las edades en la habitación. Al abrir la puerta, daba la sensación de entrar en un palomar, o en el cuarto de muñecas del palacio de las tzarinas, o en un almacén donde alguien había puesto a madurar una larga hilera de hojas de tabaco. Sin embargo, la tía no entraba en la habitación por ninguno de estos placeres, sino que echaba el pestillo a la puerta e iba levantando amorosamente cada una de las muñecas canturreándoles mientras las mecía: Así eras cuando tenías un año, así cuando tenías dos, así cuando tenías tres, reviviendo la vida de cada una de ellas por la dimensión del hueco que le dejaban entre los brazos.

El día que la mayor de las niñas cumplió diez años, la tía se sentó en el sillón frente al cañaveral y no se volvió a levantar jamás. Se balconeaba días enteros observando los cambios de agua de las cañas y sólo salía de su sopor cuando la venía a visitar el doctor o cuando se despertaba con ganas de hacer una muñeca. Comenzaba entonces a clamar para que todos los habitantes de la casa viniesen a ayudarla. Podía verse ese día a los peones de la hacienda haciendo constantes relevos al pueblo como alegres mensajeros incas, a comprar cera, a comprar barro de porcelana, encajes, agujas, carretes de hilos de todos los colores. Mientras se llevaban a cabo estas diligencias, la tía llamaba a su habitación a la niña con la que había soñado esa noche y le tomaba las medidas. Luego le hacía una mascarilla de cera que cubría de yeso por ambos lados como una cara viva dentro de dos caras muertas; luego hacía salir un hilillo rubio interminable por un hoyito en la barbilla. La porcelana de las manos era siempre translúcida; tenía un ligero tinte marfileño que contrastaba con la blancura granulada de las caras de biscuit. Para hacer el cuerpo, la tía enviaba al jardín por veinte higüeras relucientes. Las cogía con una mano y con un movimiento experto de la cuchilla las iba rebanando una a una en cráneos relucientes de cuero verde. Luego las inclinaba en hilera contra la pared del balcón, para que el sol y el aire secaran los cerebros algodonosos de guano gris. Al cabo de algunos días raspaba el contenido con una cuchara y lo iba introduciendo con infinita paciencia por la boca de la muñeca.

Lo único que la tía transigía en utilizar en la creación de las muñecas sin que estuviese hecho por ella, eran las bolas de los ojos. Se los enviaban por correo desde Europa en todos los colores, pero la tía los consideraba inservibles hasta no haberlos dejado sumergidos durante un número de días en el fondo de la quebrada para que aprendiesen a reconocer el más leve movimiento de las antenas de las chágaras. Sólo entonces los lavaba con agua de amoniaco y los guardaba, relucientes como gemas, colocados sobre camas de algodón, en el fondo de una lata de galletas holandesas. El vestido de las muñecas no variaba nunca, a pesar de que las niñas iban creciendo. Vestía siempre a las más pequeñas de tira bordada y a las mayores de broderí, colocando en la cabeza de cada una el mismo lazo abullonado y trémulo de pecho de paloma.

Las niñas empezaron a casarse y a abandonar la casa. El día de la boda la tía les regalaba a cada una la última muñeca dándoles un beso en la frente y diciéndoles con una sonrisa: “Aquí tienes tu Pascua de Resurrección.” A los novios los tranquilizaba asegurándoles que la muñeca era sólo una decoración sentimental que solía colocarse sentada, en las casas de antes, sobre la cola del piano. Desde lo alto del balcón la tía observaba a las niñas bajar por última vez las escaleras de la casa sosteniendo en una mano la modesta maleta a cuadros de cartón y pasando el otro brazo alrededor de la cintura de aquella exhuberante muñeca hecha a su imagen y semejanza, calzada con zapatillas de ante, faldas de bordados nevados y pantaletas de valenciennes. Las manos y la cara de estas muñecas, sin embargo, se notaban menos transparentes, tenían la consistencia de la leche cortada. Esta diferencia encubría otra más sutil: la muñeca de boda no estaba jamás rellena de guata, sino de miel.

Ya se habían casado todas las niñas y en la casa quedaba sólo la más joven cuando el doctor hizo a la tía la visita mensual acompañado de su hijo que acababa de regresar de sus estudios de medicina en el norte. El joven levantó el volante de la falda almidonada y se quedó mirando aquella inmensa vejiga abotagada que manaba una esperma perfumada por la punta de sus escamas verdes. Sacó su estetoscopio y la auscultó, cuidadosamente. La tía pensó que auscultaba la respiración de la chágara para verificar si todavía estaba viva, y cogiéndole la mano con cariño se la puso sobre un lugar determinado para que palpara el movimiento constante de las antenas. El joven dejó caer la falda y miró fijamente al padre. "Usted hubiese podido haber curado esto en sus comienzos", le dijo. "Es cierto", contestó el padre, "pero yo sólo quería que vinieras a ver la chágara que te había pagado los estudios durante veinte años".

En adelante fue el joven médico quien visitó mensualmente a la tía vieja. Era evidente su interés por la menor y la tía pudo comenzar su última muñeca con amplia anticipación. Se presentaba siempre con el cuello almidonado, los zapatos brillantes y el ostentoso alfiler de corbata oriental del que no tiene donde caerse muerto. Luego de examinar a la tía se sentaba en la sala recostando su silueta de papel dentro de un marco ovalado, a la vez que le entregaba a la menor el mismo ramo de siemprevivas moradas. Ella le ofrecía galletitas de jengibre y cogía el ramo quisquillosamente con la punta de los dedos como quien coge el estómago de un erizo vuelto al revés. Decidió casarse con él porque le intrigaba su perfil dormido, y porque ya tenía ganas de saber cómo era por dentro la carne de delfín.

El día de la boda la menor se sorprendió al coger la muñeca por la cintura y encontrarla tibia, pero lo olvidó en seguida, asombrada ante su excelencia artítica. Las manos y la cara estaban confeccionadas con delicadísima porcelana de Mikado. Reconoció en la sonrisa entreabierta y un poco triste la colección completa de sus dientes de leche. Había, además, otro detalle particular: la tía había incrustado en el fondo de las pupilas de los ojos sus dormilonas de brillantes.

El joven médico se la llevó a vivir al pueblo, a una casa encuadrada dentro de un bloque de cemento. La obligaba todos los diás a sentarse en el balcón, para que los que pasaban por la calle supiesen que él se había casado en sociedad. Inmóvil dentro de su cubo de calor, la menor comenzó a sospechar que su marido no sólo tenía el perfil de silueta de papel sino también el alma. Confirmó sus sospechas al poco tiempo. Un día él le sacó los ojos a la muñeca con la punta del bisturí y los empeñó por un lujoso reloj de cebolla con una larga leontina. Desde entonces la muñeca siguió sentada sobre la cola del piano, pero con los ojos bajos.

A los pocos meses el joven médico notó la ausencia de la muñeca y le preguntó a la menor qué había hecho con ella. Una cofradía de señoras piadosas le había ofrecido una buena suma por la cara y las manos de porcelana para hacerle un retablo a la Verónica en la próxima procesión de Cuaresma. La menor le contestó que las hormigas habían descubierto por fin que la muñeca estaba rellena de miel y en una sola noche se la habían devorado .“Como las manos y la cara eran de porcelana de Mikado, dijo, seguramente las hormigas las creyeron hechas de azúcar, y en este preciso momento deben de estar quebrándose los dientes, royendo con furia dedos y párpados en alguna cueva subterránea.” Esa noche el médico cavó toda la tierra alrededor de la casa sin encontrar nada.

Pasaron los años y el médico se hizo millonario. Se había quedado con toda la clientela del pueblo, a quienes no les importaba pagar honorarios exorbitantes para poder ver de cerca a un miembro legítímo de la extinta aristocracia cañera. La menor seguía sentada en el balcón, inmóvil dentro de sus gasas y encajes, siempre con los ojos bajos. Cuando los pacientes de su marido, colgados de collares, plumachos y bastones, se acomodaban cerca de ella removiendo los rollos de sus carnes satisfechas con un alboroto de monedas, percibían a su alrededor un perfume particular que les hacía recordar involuntariamente la lenta supuración de una guanábana. Entonces les entraban a todos unas ganas irresistibles de restregarse las manos como si fueran patas.

Una sola cosa perturbaba la felicidad del médico. Notaba que mientras él se iba poniendo viejo, la menor guardaba la misma piel aporcelanada y dura que tenía cuando la iba a visitar a la casa del cañaveral. Una noche decidió entrar en su habitación para observarla durmiendo. Notó que su pecho no se movía. Colocó delicadamente el estetoscopio sobre su corazón y oyó un lejano rumor de agua. Entonces la muñeca levantó los párpados y por las cuencas vacías de los ojos comenzaron a salir las antenas furibundas de las chágaras.

NOTAZAS: Octubre

      En las postrimerías de este mes, compartiré con ustedes varias tazas de cuento escalofriantes y una reseña sobre un libro de un colega escritor de mi pueblo (también veremos varias tazas de su autoría).

miércoles, 19 de septiembre de 2012

NOTAZAS: Trailer de En las montañas

 
     Aquí comparto con ustedes el trailer de En las montañas.  Pueden conseguir la versión impresa en www.Lulu.com y la versión digital en www.Amazon.com (.es si son de España, .it si son de Italia).
 
 

 
 
       Espero que cuando lean mi libro sus mentes evoquen estas imágenes.

Fin

     Todos corrían y gritaban mientras su mundo se abría al vacío.  Se paralizaron los amores, las venganzas y las fantasías.  Por un momento todos fueron iguales, gente tratando de sostener su vida. 
       En un cuarto, un lector aburrido desgarra un libro.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Apetitoso

"Gracias, pero no deseo probar", dijo la mujer con recato.
     Sin embargo, al mirar el color y la brillosa cáscara, no pudo evitar pensar que debía ser muy apetitoso lo que había dentro del fruto prohibido.

 

lunes, 27 de agosto de 2012

NOTAZAS: El Post Antillano reseña En las montañas

 
 
      El periódico caribeño El Post Antillano publicó la primera reseña de En las montañas, en la sección titulada Página CeroAquí les dejo el enlace para que vean la reseña:
 
 
 
 
 
 
 
    
 

martes, 21 de agosto de 2012

NOTAZAS: En las montañas

    
     En las montañas ya tiene su versión impresa.  Esta versión incluye un mapa de Cerros Esmeralda (donde transcurren los cuentos), ilustraciones y una portada para cada cuento. 




     Después de ordenarlo, Lulu imprimirá tu libro en un período de 3 a 5 días y luego lo recibirás.  Allí también encontrarás un breve adelanto del libro.  Aquí comparto algunas de las portadas interiores:


El hombre que cortó a Manuel Tijeras, En las montañas

La madrina, En las montañas

El árbol bajo mis pupilas, En las montañas


domingo, 12 de agosto de 2012

NOTAZAS: Soy Olímpico


Alberto Mercado frente a su colección de memorabilia.

Las batallas más difíciles de los héroes de la antigua Grecia, no eran contra monstruos o ejércitos, sino contra sus propios miedos y contra el olvido.  Las leyendas de sus hazañas nos fueron legadas del mismo modo que nos fueron legados los Juegos Olímpicos.  En la era moderna, conviven con nosotros algunos olímpicos que también son leyenda, sus hazañas son míticas, más no son mitos, están ahí, en la historia para que no se olviden.
“Puerto Rico tiene memoria corta”, me asegura Alberto Mercado, una de esas leyendas olímpicas que quiere que su hazaña sea recordada por todos.  Los que vivieron allá para las décadas de 1970 y 1980, quizá lo recuerden, pero su historia no ha llegado a muchos de los jóvenes de hoy.
Alberto se puso los guantes de boxeo por vez primera, cuando tenía entre 12 a 13 años.  De la mano de Orlando Morales, un maestro de educación física, Alberto participó en un intercambio de boxeo entre los jóvenes del residencial Luis Muñoz Morales de Cayey, donde vivía, y los jóvenes de otras comunidades.  Allí categorizaron por estatura y realizaron peleas cobrando entre 15 y 20 centavos, para sacar fondos para una clase graduanda.  Alberto peleó contra el reconocido bailarín Stacey López, y le ganó. 
“Lo achoqué”, recuerda Alberto con algo de picardía en los ojos.  Cada vez que ve a López, en tono de broma lo invita a la revancha.
A través de ese intercambio de boxeo, Alberto conoció a Eugenio Guerra, pionero en el atletismo puertorriqueño, que promovía entonces la participación de los boricuas en diversos eventos.  Guerra lo convidó a participar de las Olimpiadas Jíbaras de la Vivienda, un evento en el que competían los deportistas de varios residenciales.  Durante un fin de semana, Alberto peleó tres veces y ganó todos sus combates por nocaut, terminando con la presea dorada en su categoría.
Alberto tenía sed de victoria, quería ser como su hermano que había competido en los Juegos Olímpicos de México 1968, y soñaba con ser campeón en el boxeo profesional.  Muchos torneos con igual éxito les siguieron a las Olimpiadas Jíbaras: las eliminatorias de los Juegos Centroamericanos de Panamá 1970, los de Medellín 1978, competencias de la marina de Estados Unidos, la Copa Navidad y la Copa Mundial de Boxeo.  Sólo perdió una pelea en un torneo en Belgrado, en la antigua Yugoslavia, aunque a su juicio, él ganó el combate. 
Para Alberto, estas competencias eran fogueos para llegar a los Juegos Panamericanos de San Juan 1979, el evento olímpico más grande que hasta entonces se había realizado en Puerto Rico, y uno de los más memorables en la historia de los juegos de América.  A los boxeadores los acuartelaron en Vieques para que se dedicaran de lleno a su entrenamiento.  Alberto recuerda sentir miedo y nerviosismo; en una encuesta de El nuevo día se esperaba que la única medalla de oro en boxeo fuera la suya.
Sin embargo, Alberto no peleó su último combate en las eliminatorias porque estaba enfermo y terminó en el Equipo B, que se suponía que ayudara a entrenar al Equipo A, el de los ganadores.  No se conformó, a la hora de los entrenamientos guanteó contra su oponente hasta que lo sacó de carrera y consiguió ser él quien representara a Puerto Rico.  La pelea por el oro fue dura y reñida, Alberto usó la técnica de “toma y no me des” para anotar puntos.  Finalmente derrotó a su oponente de República Dominicana, y la medalla de oro colgó de su cuello.  Los rotativos del País imprimieron cientos de veces su imagen de victoria, con una sonrisa complaciente y los brazos en alto.
Foto de la victoria de Alberto Mercado en los Panamericanos de 1979.
Después de unas Espartaquiadas en Rusia, Alberto pasó a trabajar al Comité Olímpico de Puerto Rico (COPUR), sin dejar atrás sus entrenamientos.  En el COPUR conoció a una figura legendaria del olimpismo puertorriqueño: don Germán Rieckehoff.  Don Germán, como se le conocía en Puerto Rico, no fue un deportista destacado; era abogado y se internó en el mundo del deporte hasta ser presidente del COPUR.  Era amado por unos y odiado por otros, como rememora Alberto; don Germán era conocido por su fuerte carácter, y acompañado de una boina y un bastón daba curso a sus ideas con el fin de fortalecer el olimpismo en Puerto Rico, y se enfrentaba con quien fuera con tal de conseguir su cometido.  Con sus atletas era otra historia, basta con ver las fotos en el Museo Olímpico de Puerto Rico (MOPUR), para notar el cariño en los ojos de don Germán cuando abrazaba a un atleta o le ponía una medalla.
“Era celoso con sus atletas, siempre nos quería tener bien y nos preguntaba si nos hacía falta algo”, relata Alberto.
Para entonces, las miradas de Alberto y don Germán estaban puestas en las Olimpiadas de 1980, cuya sede ganó Moscú, Rusia, sobre Los Ángeles, Estados Unidos.  En plena Guerra Fría, estas olimpiadas llegaron con su buena dosis de tensión.  El presidente Jimmy Carter anunció en un discurso que Estados Unidos boicotearía las olimpiadas porque la Unión Soviética había invadido Afganistán.  La orden presidencial prohibía que cualquier ciudadano estadounidense participara de las olimpiadas.  Carter también instó a todos los países democráticos a hacer lo mismo.  Por la situación colonial de Puerto Rico, los boricuas somos ciudadanos estadounidenses y eso significaba que arbitrariamente no tendríamos participación.
Pero Alberto y don Germán no iban a quedarse sin la participación.  Los demás atletas puertorriqueños aceptaron la orden presidencial y decidieron no ir.  Don Germán se acercó a Alberto y le comentó que él tenía posibilidades de ganar medalla, que si deseaba participar tendría apoyo.  Alberto aceptó y comenzó una tormenta política y mediática por el desafío a la orden. 
Lo llamaron comunista, vendepatria, machetero y muchas cosas más.  Fue criticado por otros atletas como Ralph Rodríguez y por hombres de política como el convicto Edison Misla Aldarondo, legislador en ese tiempo.  Ese año, el partido en el poder era el anexionista y Alberto recibió ofertas por parte del gobierno para que no participara.  Le ofrecieron una casa, un carro y dinero, pero él siguió insobornable. 
Según Alberto y don Germán, el problema de Afganistán con Rusia era de corte político, una esfera que debía ser separada del olimpismo.  Con la ayuda de Mario Vázquez, miembro de la ODEPA, Alberto salió para México y estuvo allí un mes antes de las olimpiadas.  Antes de partir de Puerto Rico, un extraño le preparó un cartel y se lo entregó en el aeropuerto, leía “Soy olímpico, no político”, y tenía dibujados los aros olímpicos.  Al día de hoy Alberto no sabe quién le entregó ese cartel, aunque desea saber la identidad de esa persona.  Muchos le dijeron en el aeropuerto “estás loco”, él les contestó “yo voy a representarte a ti y a tu hijo, y a tu familia”.  En México, el ex gobernador Luis A. Ferré le envió una carta y lo llamó pidiéndole que desistiera.  Alberto sólo decía que los políticos habían ensuciado el deporte.
Se le unieron en México sus compañeros boxeadores Jose Molina (“Papo” como le llama Alberto) y Luis Pizarro y partieron a Rusia.  Decenas de periodistas llegaron donde Alberto, el abanderado, su caso era notorio porque Puerto Rico, la colonia, estaba desafiando las órdenes del coloso del norte.  Países como Brasil, Argentina, Canadá y muchos otros, se habían unido al boicot, y se esperaba que Puerto Rico hubiese hecho lo mismo. 
Para el desfile de las naciones Puerto Rico desfiló con una bandera especial que tenía los aros olímpicos, simbolizando que el deporte estaba aparte de las barreras políticas.  Este gesto lo hicieron muchos países democráticos que participaron.  Alberto relata que le hubiese gustado desfilar con la monoestrellada y que incluso tuvo una breve discusión con don Germán por ese asunto.  Años después, en una entrevista radial, las lágrimas saltaron de los ojos de don Germán y él dijo que de lo único que se arrepentía en su vida era que la monoestrellada no desfilara en las Olimpiadas de 1980.
Desfile de las naciones
La pelea de Alberto en Moscú duró apenas 30 segundos.  Peleaba con otro de los favoritos a ganar medalla, el dominicano Gilberto Román, y en un golpe de cabezas Alberto quedó herido y pararon la pelea.  A su regreso al hotel, la asociación puertorriqueña ATROPICO le esperaba con el reconocimiento de un campeón.
“Don Germán me dijo: ‘tú no sabes lo que has hecho, olvídate de la derrota, vas a salir a la luz pública más tarde”, recuerda Alberto.
A su regreso, lo recibió su familia y un grupo de personas que lo apoyaban.  Hubo un grupo que madrugó y se dieron a la tarea de recibirlo como un traidor, algunos le gritaron que se fuera a vivir a Rusia o a Cuba.
La política, o mejor dicho la politiquería, marcó desde entonces el nombre de Alberto.  El gobierno de Carlos Romero Barceló canceló los fondos a los atletas y con ello naufragaron los planes de los Juegos Centroamericanos de Mayagüez 1982.  Don Germán quedó como un comunista, más aún después que recogiera dinero para mandar atletas a los Juegos Centroamericanos de 1982, que se movieron a la Habana, Cuba.  La movida se llamó “el limosnero olímpico” y sirvió para comenzar lo que es hoy el Albergue Olímpico.  Cuando llegaron las Olimpiadas de Los Ángeles 1984, don Germán envió una delegación, continuando con su creencia de no mezclar la política con el deporte. 
Don Germán con su edecán en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980
Después de 1980, Alberto se dedicó al profesionalismo, firmado por Jimmy Jacobs.  Según él se descuidó y terminó su carrera profesional sin dinero, enfermo y sin ayuda.  Su alegría son sus tres hijos y sus cuatro nietos que viven en Estados Unidos.  Hoy vive en una pequeña casa, escasa de muebles, en Cayey, y relata que vive la dura, incluso ha llegado a acostarse sin comer.  Las entrevistas que le hacen a veces no le satisfacen, porque entiende que es espinosa su historia para las sensibilidades políticas de la mayoría.
A los boxeadores que están comenzando les dice: “aparte de boxear, tomen más en serio los estudios que el boxeo, el deporte no es seguro, se van a encontrar personas hipócritas que están viendo en ustedes un signo de dólar.  Cuando no puedan seguir los van a echar para el lado”.
Se podría decir que la historia le ha dado la razón a Alberto, no las condiciones de vida ideales, pero sí la razón.  Hace unos días visitó el MOPUR y varios visitantes se sorprendieron al verlo, le agradecieron su gesta y hubo uno que dijo: “es un honor estrechar su mano”.  Ese día yo estuve allí como testigo.  Durante mi trabajo como guía en el MOPUR, le relato una y otra vez a la gente la historia de Alberto.  Se quedan absortos, no pueden creer que incluso Estados Unidos tenga su participación en los Juegos Olímpicos interrumpida y que la participación de Puerto Rico esté intacta.
En su gesta, Alberto y don Germán, declararon a Puerto Rico como una nación deportiva.  Internacionalmente esto le consiguió muchísimo respeto a Puerto Rico, tanto así que en 1983 el COPUR recibió la Copa Olímpica.
Alberto se consideró y se sigue considerando un olímpico, no un político.  Desea que su historia sea recordada, que haya más ayudas para los atletas nacientes y para los retirados.  Él no ganó la medalla olímpica que deseaba, pero asegura que vive en paz porque luchó por su dignidad.  Tuvo grandes batallas con otros boxeadores y con políticos, la más grande fue por sobrevivir esos ataques, y no los venció guanteando, los venció con su tesón, su dedicación y su compromiso por representar a Puerto Rico.  Su hazaña lo convirtió en una leyenda, y las leyendas siempre deben ser recordadas.

miércoles, 8 de agosto de 2012

NOTAZAS: Un relato de obsesión

     El blog Marlyn Cé, ha sido un descubrimiento muy grato en estas horas.  Allí están publicando un intercambio de relatos guiados por tema que me han dejado salivando y pegado a la pantalla de mi ordenador.  Bueno, algo así como obsesionado, que es el tema del relato que compartiré aquí.


jueves, 2 de agosto de 2012

NOTAZAS: En las montañas

Ya está disponible mi libro En las montañas, en su versión digital.  Pueden descargarlo a sus móviles iPhone, Android, Blackberry, Windows Phone; a plataformas como el iPad; o a ordenadores MAC y PC, usando la aplicación gratuita de Kindle.



     Los cuentos de En las montañas, se nos muestran como una lectura alrededor del tiempo, desde el Puerto Rico actual hasta el de 1940, situados en los hogares, los negocios y los caminos del barrio Cerros Esmeralda. Es un espacio mítico, ambiguo y abrumadoramente familiar que alberga historias sobre la realidad del espíritu humano: una familia debate que una presencia sobrenatural habita en su casa; un hombre muy temido regresa al barrio después de haber desaparecido; y una chica se convierte en la novia del nuevo muchacho en la escuela, entre otros relatos.
     A través de los personajes conocemos la vida de la gente de la montaña y cómo han vivido la historia aquellos que la han escrito con su existencia. Con ironía y catarsis, En las montañas explora las complejidades del poder, el miedo, la fe, los lazos familiares y el amor.


Los visitantes de España pueden conseguirlo aquí.

Los visitantes de Latinoamérica y Estados Unidos pueden conseguirlo aquí.

Los visitantes de Alemania pueden conseguirlo aquí.

Los visitantes de Francia pueden conseguirlo aquí.

Los visitantes de Italia pueden conseguirlo aquí.

Los visitantes de Reino Unido pueden conseguirlo aquí.






martes, 31 de julio de 2012

NOTAZAS: En las montañas, se acerca

Sólo quedan 48 horas para que En las montañas, sea publicado en su versión electrónica.  Después vendrá la versión impresa y la traducción al inglés.  Hoy comparto con ustedes la portada, pero Blogger no me deja colgarla aquí, aunque he reducido muchísmo su tamaño.  Veré como puedo arreglar este problema.

Mientras, aquí les pongo un hiperenlace para que vean la PORTADA.

Como siempre, ansío por saber sus opiniones y reacciones.  En las montañas cambió de portada tres veces, siendo la segunda portada la que más trabajo me dio.  Finalmente, escogí la tercera portada, que fue la más fácil de crear y a mi juicio, la más original.

El click final.



miércoles, 18 de julio de 2012

Arcoíris


Los rayos de luz se introducen en las gotas de agua.  En un forcejeo que dura pocos segundos producen gritos de placer y de color.

miércoles, 11 de julio de 2012

NOTAZAS: !!!Página de Facebook!!!

     Para compartir más de cerca con mi gente, aquellos que me leen y a quienes leo, he creado una página de Facebook.  Allí compartiré buena literatura, opiniones y enlaces para las entradas de este blog. 

Vayan al enlace y hagan click en "Me gusta":

NOTAZAS: Versos [con] Versos

     Hoy a las 9:00 p.m. (hora de Puerto Rico), estaré de invitado en el programa Versos [con] Versos, junto al escritor mexicano Agustín Fest, y conversaremos sobre el género del microcuento.  Versos [con] Versos, es un programa de radio web, en el que se comparte y discute buena literatura y música. 

     Visiten su página de Facebook, para que puedan acceder al programa esta noche y sigan disfrutando de todas las transmisiones:

miércoles, 4 de julio de 2012

NOTAZAS: Cuentos En las montañas / Into the mountains (stories)

Como les prometí, aquí les dejo un breve adelanto de que encontrarán En las montañas.


  • El hoyo en la pared - Una familia debate sobre si su casa está habitada por una presencia, y sobre si esta es inofensiva, maligna o una simplemente una mentira.

  • Luciela y el Cuervo - Luciela tiene quince años, practica escultura y es una romántica empedernida.  Un día, llega a su escuela un chico gótico y misterioso apodado "el Cuervo", y Luciela jamás será la misma.

  • El árbol bajo mis pupilas - En sus sueños, un hombre cuida con devoción de un árbol.
 
  • Cuarta foto familiar - Después de un ataque al corazón, un hombre desea tomarse una foto con su familia para cumplir su sueño de tener cuatro fotos familiares en la pared.

  • Tacones en el pasillo - Una madre despierta después de una noche de juerga y encuentra su casa extrañamente silenciosa.

  • El hombre que cortó a Manuel Tijeras - Desde hace días, nadie ha visto al temido Manuel Tijeras, y los rumores corren.  Un día un niño anuncia que Manuel Tijeras ha regresado.

  • Cruzar el cielo - Una mujer vive con su hija lisiada en un rincón abandanado en las montañas.  Un chico descubre la casa durante una ausencia de la madre.  Allí conoce a la muchacha, que posee misteriosos dones.

  • La madrina - Mariana es una mujer orgullosa de su fe.  Ha curado enfermos, puesto inyecciones, suturado heridas y visto mucha, mucha sangre.  Un día una niña le pide que ayude a su tía, que está teniendo problemas de parto.



Here's a little teaser from my book, Into the mountains.  Please tell me what you think.


  • The hole on the wall - A family argues about their house being inhabitted by a presence and whether that presence is good, evil or a lie.

  • Luciela and the Crow - Luciela is fifteen, practices sculpture and is a hopeless romantic.  One day, a new boy arrives at her school; he's a misterious goth nicknamed "the Crow".  Luciela will never be the same.

  • The tree beneath my eyes - In his dreams, a man devotly takes care of a tree.

  • Fourth family photo - After a heartstroke, a man wants to take a picture with his family, so he can achieve his dream of having four family photos on the wall.

  • Heels on the corridor - A mother wakes up after a night of partying and finds her house bizarrely silent.

  • Manuel Tijeras - It's been days seen someone has seen the feared Manuel Tijeras.  On a normal day, a boy announces that Manuel Tijeras is back.

  • Across the sky - A woman lives with her handicapped daughter in an abandonned place in the mountains.  A young man discovers the house while the mother is absent.  There he meets the girl, who has a misterious gift.

  • The godmother - Mariana is really proud of her faith.  She has taken care of ill people, administered shots, stitched wounds and seen blood, lots of blood.  One day, a girl asks her to help her aunt, who's having trouble during childbirth.