miércoles, 29 de febrero de 2012

Advertencia




No coloques revólveres cerca de mí.

domingo, 26 de febrero de 2012

Un día del año

Despierto, mi mujer sigue dormida.  Voy al baño, cepillo mis dientes y camino a la cocina para preparar el café.  Me gusta que el café la espere cuando se levante.  En lo que la greca hierve me acuerdo del almanaque que está pegado por un imán a la nevera.  Es uno de esos en forma de libretita que todos los días se le arranca la página del día anterior.  Febrero 29.  Arranco el papelito.  Febrero 30.  Termino de preparar el café medio atolondrado.  Febrero 30.  Juego con la idea de que esto sea una broma.  La verdad no sé cómo llegó este calendario aquí ni quién lo trajo.  Mi mujer es muy dulce para hacerme una broma, será un error del fabricante.  Para darle paz a mi mente regreso al cuarto y busco mi celular.  Febrero 30.
Siento un cosquilleo nervioso en mi estómago.  Voy al cuartucho donde tenemos una improvisada oficina y enciendo la computadora que también registra el día como Febrero 30.  Me conecto al internet y subo las páginas de varios periódicos.  Febrero 30, Febrero 30, Febrero 30 y las mismas noticias violentas.  “¿Ya tomaste café?”, pregunta mi esposa a mis espaldas.  Niego con la cabeza.  Se acerca y me besa.  “Vente, me gusta tomar el café contigo”.  Camino detrás de ella a la cocina.  Me sirve café en mi taza favorita y se sirve ella en una taza que le traje de un viaje a Barcelona, allá para cuando éramos novios.  Ella toma el café como siempre, media dormida, sonriendo silentemente mientras me mira.  Usualmente yo hago lo mismo y tomamos el café distraídos el uno en el otro, pero hoy no puedo dejar de pensar en el almanaque que dice Febrero 30.  “¿Te pasa algo mi amor?”, me pregunta tocando mi mano.  “Nada, no dormí muy bien”, le respondo.  “Se está haciendo tarde, quieres que levante los nenes”.  “Está bien yo los levanto”.
Voy al cuarto de mis hijos.  Siempre nos coge la tarde y los levanto a son de cosquillas para que vayan a la escuela.  Los dos están durmiendo plácidamente en sus camas.  “A levantar, a levantar”, susurro haciéndoles cosquillas.  Los niños se despiertan riéndose y me abrazan.  “Bendición papi”.  “Dios los bendiga, vayan a desayunar y a bañarse para que no lleguen tarde a la escuela”, les digo llenándolos de besos.  Ellos se escapan de mi abrazo y salen corriendo del cuarto.  Los miro. 
Son mis hijos, huelen a mis hijos y ríen como mis hijos.  Mi mujer también es mi mujer.  Este es sólo un día cualquiera en el año, de los muchos que pasan sin que les prestemos atención.  Febrero 30.  ¿Será que cambiaron para siempre esa paradoja del año bisiesto y no me enteré?  ¿O será que estoy viviendo en otro tiempo?  Lo único que ha cambiado es una fecha.  Todo lo que me rodea sigue igual.  Salgo del cuarto de mis hijos para bañarme y salir a trabajar, es lo que se supone que haga.  Sólo una duda me aqueja.  Si es que éste es otro tiempo, quién le habrá hecho el café a mi mujer, a la de mi tiempo, y quién habrá despertado a mis hijos. 

lunes, 20 de febrero de 2012

~Escoge la nueva portada~

Taza de Cuentos cambiará de portada y eres tú quien puede decidir cuál de estas fotos será la nueva portada.  Ayúdame con esta tarea votando en los comentarios por la foto que más te gusta:
Tienes hasta el 8 de marzo de 2012 para votar.  Si gustas, puedes votar anómimamente, todos los votos cuentan.  ¡Vota ya!

El 9 de marzo, Taza de cuentos estrenará la portada más votada en los comentarios.
Foto número 1 (La foto surreal)


Foto número 2 (una extraña tacita)
Foto número 3 (lectura de taza)

domingo, 19 de febrero de 2012

NOTAZAS: Mi vaquita

Portada de mi cuento infantil ¿Quién se está llevando la leche?

       En el verano de 2011, mientras trabajaba en mi libro En las montañas (que pronto verán), vi una singular convocatoria que agarró mi atención.  El reto del certamen Escríbeme un cuento era escribir un cuento infantil que divirtiera mientras educaba sobre la importancia de la leche y el sector agrícola.  Acepté el reto, nunca había escrito un cuento para niños, pero me ayudaron todos los cuentos de hadas que me narraron de niño. 
       Después de varias semanas llegó la noticia, mi cuento ¿Quién se está llevando la leche? había ganado el certamen y en octubre de 2011 fue publicado.  Tuve una gran experiencia narrando y repartiendo la historia de Nico y su vaquita Mumu, que los lectores convirtieron en el personaje insigne de mi cuento.  La premisa es algo así:

"Nico es un niño curioso que tiene un diente flojo por primera vez, y junto a su vaquita Mumu investigará porqué la leche está desapareciendo".

     Tres Monjitas, la vaquería que convocó el certamen, ha abierto la convocatoria de Escríbeme un cuento 2, para todos los escritores mayores de 13 años que residan en Puerto Rico.  Los animo a que se den la oportunidad de producir una historia que divierta y eduque a los más pequeños.  Ver mi historia ilustrada fue un proceso que sólo puedo describir como surreal.  Además, la oportunidad de narrar y repartir el cuento fue muy gratificante, porque los niños son sinceros y responden rápido.  Verlos reír al disfrutar la historia es el mejor galardón que pude recibir y guardo esos recuerdos con mucha alegría.  Como autor viví un experiencia de crecimiento que me abrió muchas puertas y me llevó a conocer muchas personas.  Autores, aprovechen esta oportunidad y rétense a escribir un cuento infantil, que por ser para los más pequeños no significa que sea fácil.  ¡A escribir!
    

Afiche de promoción de la segunda parte del certamen con la información que necesitan los que deseen participar.
     Aquí varios videos de principios de octubre 2011, cuando se publicó el libro:





Espero que la musa esté corriendo, yo tuve esta gran experiencia, ahora te toca a ti.

miércoles, 15 de febrero de 2012

lunes, 13 de febrero de 2012

ExCupido

Cupido momentos antes del incidente, con el
mismo arco que usó para darle una terrible
reputación a su madre, convertir a Júpiter
en un vulgar sátiro y a Juno, pues, digamos
que también le dio ciertos atributos cabríos.
      En nombre la razón Minerva le cortó las alas y en nombre del amor Venus quemó el arco y las flechas.  Después de tanta guerra y poesía mediocre, decretaron que el amor no era un juego de niños.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Narcisista


Te miras en el espejo.  Inhalas el fresco aroma de tu perfume.  Recorres con la mirada tu ropa secada al sol que se ajusta perfectamente a tu cuerpo.  Observas la tersa piel de tu rostro y te brillan los ojos.  Tienes el cabello reluciente y sedoso.  Por la noche no te acuestas, el entalle de la ropa te queda demasiado bien como para quitártela, el pelo se te arruinaría.  Pasas la noche en una silla y no consigues el sueño.  Pasa una semana y no has dormido.  Te miras en el espejo.  Tu cuerpo despide un olor rancio.  La ropa está arrugada y manchas de sudor en las axilas deslucen su aspecto.  Círculos violáceos bordean tus ojos, que aparecen plagados por una enredadera roja.  El cebo ha puesto tu cabello duro y aceitoso.  Te desnudas y te acuestas a dormir.  Despiertas para lavar tu ropa y ponerla a secar al sol.  Vuelves a dormir.  Horas, quizá días más tarde despiertas y vas al baño.  Enjabonas todos los rincones de tu cuerpo y lavas tu cabello.  Perfumas el pecho, los hombros, las muñecas.  Buscas la ropa y te vistes.  Te miras en el espejo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Frenología


      A Frances de Pontes Peebles por introducirme a esta ciencia a través de su magnífica novela "La costurera".

     Cazar y medir cabezas supuestamente criminales para luego sumergirlas en formol era algo más que la fascinación científica de aquel frenólogo.  Sus colegas nunca lo imaginaron, confiaban en su criterio por las protuberancias que tenía en las áreas 7 y 12, respectivamente secreto y cautela.  Pero con el pelo algo tupido cubría el peligro de las generosas medidas de su área 6.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Candelaria


Terminó de hacer el rastro de gasolina que bordeaba el pueblo.  Sentado en su carro encendió un fósforo y lo lanzó donde estaba el rastro.  Aquel 2 de febrero vio arder el pueblo con todo lo malo que había en él, porque pensaba que todo lo que habitaba el pueblo era malo o estaba destinado a serlo.  Para terminar su obra purificadora pisó el acelerador del carro y entrando en la pared de llamas gritó: “¡Candelaria!”.