miércoles, 8 de febrero de 2012

Narcisista


Te miras en el espejo.  Inhalas el fresco aroma de tu perfume.  Recorres con la mirada tu ropa secada al sol que se ajusta perfectamente a tu cuerpo.  Observas la tersa piel de tu rostro y te brillan los ojos.  Tienes el cabello reluciente y sedoso.  Por la noche no te acuestas, el entalle de la ropa te queda demasiado bien como para quitártela, el pelo se te arruinaría.  Pasas la noche en una silla y no consigues el sueño.  Pasa una semana y no has dormido.  Te miras en el espejo.  Tu cuerpo despide un olor rancio.  La ropa está arrugada y manchas de sudor en las axilas deslucen su aspecto.  Círculos violáceos bordean tus ojos, que aparecen plagados por una enredadera roja.  El cebo ha puesto tu cabello duro y aceitoso.  Te desnudas y te acuestas a dormir.  Despiertas para lavar tu ropa y ponerla a secar al sol.  Vuelves a dormir.  Horas, quizá días más tarde despiertas y vas al baño.  Enjabonas todos los rincones de tu cuerpo y lavas tu cabello.  Perfumas el pecho, los hombros, las muñecas.  Buscas la ropa y te vistes.  Te miras en el espejo.

2 comentarios:

  1. Muy bien utilizado el recurso de la circularidad.
    Buen texto!

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    1. Leo me encantan los relatos con circularidad, mi favorito es "Espiral" de Anderson Imbert. ¡Gracias por tu apreciación!

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