jueves, 10 de mayo de 2012

ESPRESSO: Felices días Tío Sergio


Yo crecí con Felices días Tío Sergio.  Con las mismas curiosidades que tuvieron Lidia, Andrés y Quique, con sus dudas y sus descubrimientos.  Leí esta novela por primera vez cuando estaba en octavo grado por recomendación de mi hermana, después como asignatura en escuela superior y recientemente como parte de una clase de literatura en la maestría. 
En Felices días Tío Sergio, Lidia sufre la muerte de su gato entre el matriarcado de su abuela, su madre y sus tías.  La vida de Lidia, su hermano Andrés y su primo Quique, transcurre tranquila y cerrada en su casa de Santurce en la década de 1950.  A la casa llega un día el Tío Sergio, que toma en serio a los niños (incluyendo darle sepultura “in absentia” al gato) y comienza a aclarar muchas de sus curiosidades mientras ellos crecen y Puerto Rico cambia. 
La novela fue un hito cuando fue publicada y el año pasado cumplió los 25 años de publicación.  Sus personajes son indelebles y más de un puertorriqueño les dirá que Mamá Sara les recuerda su abuela o que tienen una tía igual a la Tía Ele.  García Ramis maneja un tono personal, a veces irónico, que mantiene la narración con mucho humor y sabe cuándo dotarla de ternura.  Una escena enternecedora es cuando el Tío Sergio baila una danza con Mamá Sara.  Bajo los temas políticos, raciales y de género, este bildungsroman se aguanta sobre lo que es la familia y los valores que los puertorriqueños ven en dicha institución.
Al igual que Lidia y Quique, yo crecí sabiendo una historia a medias, con un sentido de inferioridad creado por políticas que veneran a Estados Unidos o Europa, pero nunca a mi tierra.  Poco a poco me di cuenta de cómo se podía discriminar a las mujeres, a los negros, a los pobres y a los izquierdistas.  Y en un Puerto Rico que aún cambia y sigue siendo colonia descubrí que progreso no es cemento y varilla, sino conciencia y pensamiento.  Como un escritor novato, le doy las gracias a Magali, por regalarnos estos felices días que me han acompañado.
Ellos, que declaraban a cada paso su adhesión a Estados Unidos, eran, en realidad, menos asimilados que nosotros mismos.  Para ellos no era en absoluto importante definir los linderos de su identidad; para Quique y para mí era vital, porque todo estaba cambiando constantemente”.

Si has leído Felices días Tio Sergio o lo buscarás para leerlo, recuerda regresar aquí para que dejes un comentario en esta entrada y escribas sobre tu experiencia con esta novela.

2 comentarios:

  1. Qué interesante. Siempre traes esa información que viene de tan lejos y de la que yo no sé casi nunca nada.

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    1. Mei si puedes busca esta novela, es muy corta y muy linda. Te mantiene con una sonrisa en los labios y después de leerla sentirás nostalgia, no querrás que te abandonen los personajes.

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