lunes, 21 de mayo de 2012

NOTAZAS: Lo mejor del 7mo Campeonato de cuento corto oral

Mercedes, de Jaime Marzán
Este pasado viernes regresó el Campeonato de cuento corto oral en su séptima edición, en la Sala de Facultad de la Universidad del Sagrado Corazón.  La actividad comenzó con el foro “De la cabeza a la imprenta: Cómo nace una obra literaria”, dirigido por Gizelle Borrero (Mujeres que resucitan, relatos de la gaveta de los panties).  Participaron los escritores: Max Chárriez (Ojos como de hombre), Jaime Marzán (Mercedes), Miriam Montes-Mock (Aquella manía de quererse en silencio), Beatriz Navia (Las ciudades de Lucía) y José Rabelo (Los sueños ajenos).  Marzán fue el más fluido de los panelistas, relatando sus experiencias y explicando las andanzas literarias como un gran cuento.  Especialmente habló de la importancia de escribir literatura histórica, que nos revelara lo que somos como país y cómo hemos llegado aquí.
Después fue la parte de la presentación y lectura de los 30 cuentos escogidos.  Este año la selección pesó sobre el realismo urbano.  La violencia predominó en la mayoría de los relatos, a veces de forma gráfica, y hubo algunos que rayaron en el sentimentalismo.  La única selección que me pareció objetable fue la del cuento La tortura del novicio, que contaba la historia de un sacerdote que violaba a un monaguillo.  Aunque su autor fue uno de los mejores lectores, la historia era clichosa y estereotipada, sin el menor intento de evadir lo predecible.  Además, el autor dañó su lectura al proclamar al final “Alto a la pedofilia”, como si el público no hubiese entendido su cuento.  Un escritor no debe decirle al público el mensaje o tema de su trabajo, se supone que el público lo infiera y en este caso era más que obvio.  Sin embargo, este año trajo una serie de cuentos que se destacaron.  Aquí reseño, los que a mi juicio, fueron los mejores de este año:


Sensaciones – Un cuento descriptivo y sensorial como adelanta el título, en el que el protagonista tantea en una sala oscura.  Fue además muy poético y con una resolución tranquila pero contundente.

El cuento inconcluso – Muy cómica historia de un escritor que piensa matar al jurado del certamen en el que participa  La metaficción a un lado, el autor supo desarrollar una historia que puede leerse fuera de un certamen y funciona por su suspenso.

Tránsito – El protagonista que va luchando contra el tiempo y el tránsito para llegar a su trabajo nos hace sentir igual de desesperados, mientras nos reímos de sus comentarios sobre la sociedad y la infraestructura.

El aprendiz – Fue el único cuento en utilizar el recurso de la elipsis para hacer una crítica social al Puerto Rico contemporáneo, donde los que quieren hacer un cambio tienen que enfrentar la indiferencia o darse por vencidos.

Suite en La menor – El lenguaje musical aderezó una historia clásica y romántica, sin dejarla caer en el sentimentalismo.  El buen ritmo lo hizo un cuento sólido.

Pero nunca se encontraron – Un romance caracterizado por una simpleza que crece y toma un giro lírico cuando la chica y el chico quieren que el otro sepa la verdad de su corazón.

El viejo Porti – Una narración con buen fuelle y mucho agarre, que establece con gran peso a su protagonista.  Es un cuento sobre los efectos de la violencia y cómo los seres humanos manejamos nuestra vida con ella.

La perra de María – Sin pretensiones, el autor nos cuenta las peripecias de un muchacho enamorado, la ausente chica de sus sueños y la perra que lo recibe.  Con un diálogo final que golpea, el cuento le arrancó las carcajadas al público.

Juventud, divino tesoro – Siguiendo el adagio de “ten cuidado con lo que deseas”, una mujer decide pagarse una cirugía plástica.  La palabra final del cuento fue el giro perfecto y su concisión lo hizo corto, intenso y gracioso.

Jacinto y la ceiba – El cuento más corto de la velada presentó una historia de amor, pérdida y recuperación, con una ceiba al centro.  La economía del lenguaje funcionó para que el cuento fuese dulce, sin caer en sentimentalismo, y la narración se desdobló suave y tranquila.


El cuento ganador del campeonato fue El viejo Porti, seguido por tres menciones de honor: Sensaciones, Suite en La menor y San Juan, París.  La noche me trajo la oportunidad de compartir con amigos escritores.  Además, me llevé una sorpresa cuando descubrí que mi prima, Daisy Sánchez, también escribe y estaba sentada detrás de mí.  Daisy fue la autora de Jacinto y la ceiba.
Luis López Nieves
El campeonato estuvo auspiciado por el periódico El Nuevo Día, el Grupo editorial Norma y la maestría en creación literaria de la Universidad del Sagrado Corazón.  El gestor de la competencia fue el director de la maestría, Luis López Nieves (Seva, El corazón de Voltaire, El silencio de Galileo).  El jurado estuvo compuesto por Ulises Roldán del Grupo editorial Norma, la periodista Leyra E. González de El Nuevo Día y la escritora Vanessa Vilches (Crímenes domésticos).

Si alguno de los escritores reseñados desea publicar su cuento en este blog o lo ha publicado en otro espacio, por favor deje un comentario para hacer posible la lectura de su texto.

3 comentarios:

  1. Melvin, me llega hasta aquí la brisa de Puerto Rico y sus escritores. De momento sólo de forma virtual pero ya es algo.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra mucho escuchar eso. El interccambio cultural es una de las cosas más bellas que ofrece un blog. Sirve para que las letras de esta isla cruzen el mar que nos separa del mundo.

      Abrazos.

      Eliminar
  2. Melvin: Me gusta cómo dos escritores pueden ver una misma situación y narrarla de formas distintas. Leer tu entrada y leer la mía en http://villegasrosado.blogspot.com/2012/05/correos-electronicos-entre-dos-amigos.html muestra lo que son dos estilos diferentes. Sigue escribiendo que vas bien. Saludos.

    ResponderEliminar