miércoles, 5 de diciembre de 2012

Escaparate


Faltan diez minutos para que aparezca el individuo que ha hecho mi trabajo un poco más interesante.  Mirar el video de las cámaras de seguridad en el turno de la noche, cuando la tienda está cerrada, no es el empleo más entretenido de esta ciudad.  Pero desde que montaron los escaparates de la temporada de invierno, este hombre llega puntual, a la una de la mañana, y se detiene frente a un escaparate específico por una hora.  El tipo no tiene algo de peculiar, sólo carga con una bolsa de papel de estraza todos los días.  El escaparate que viene a mirar es bonito, aunque no es el más impresionante de esta avenida.  Un maniquí femenino con un vestido corto plateado, cruzando un río de plástico y celofán, en un paisaje de invierno.
En el monitor 6.A veo que el tipo llega y se para frente al escaparate.  Allí estará aproximadamente una hora y media, sin que el frío le moleste.  Hoy ocurre algo extraño, el hombre mira dentro de su bolsa de papel de estraza.  De allí saca un martillo y lo estrella contra el cristal del escaparate.  La alarma se enciende.  Agarro mi abrigo y me dirijo a la entrada a ver si puedo alcanzar al tipo.  Cuando salgo no veo al hombre, ya debe estar lejos, como la sirena de la policía.  En el escaparate el maniquí está ausente, sin embargo los pedazos de vidrio yacen en la acera sobre un charco de agua y después del charco veo las huellas mojadas de dos personas que corrieron para escapar de la escena.

8 comentarios:

  1. Melvin,
    el final inesperado me sacó una sonrisa. Tu relato se mueve entre la ficción y la realidad dándole un aire de fantasía sugerente.
    El agua me despistó pero es lo que hace que la historia sea palpable.
    Un abrazo

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    1. Gracias Mei, el agua es un elemento literal de la trama pero es la que hace palpable y sugerente la fantasía.

      Está inspirado en las vitrinas de la Quinta Avenida de Nueva York.

      Abrazos.

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  2. Me gusta este micro, Melvin, por su juego fantástico y ese final esperanzador.

    Te dejo un abrazo,

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    1. Gracias Pedro, lo escribí hace tiempo pero quise guardarlo para esta época precisamente porque un año se acaba y los comienzos siempre deben tener una chispa de esperanza.

      Abrazos.

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  3. Buenas,

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    Saludos

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  4. pudo ser un relato más, pero el final selló un gran relato (las huellas mojadas de dos personas)
    buenísimo,
    un saludo desde Uruguay

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    1. Gracias Omar, esa patadita para llevarlo más allá es difícil de conseguir, pero cuando se encuentra termina siendo una piedra fuerte que aguanta el relato.

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